Presentación

Las otras voces de Israel y Palestina Este blog nace de un proyecto entre y -dentro de Las otras voces de Israel y Palestina - con el fin de visibilizar el trabajo de organizaciones israelíes y palestinas para rematar el conflicto y conseguir igualdad de derechos. Explicar sólo estas iniciativas dejaría a alguien ajeno a la situación de Gaza y Cisjordania sin comprender el escenario. Por ello, esta bitácora incluye también historias personales de ambos lados con el fin de que el conocimiento entre todos mantenga fuerte el diálogo.

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lunes, 25 de octubre de 2010

En el corazón de Hebrón



Un grupo de judíos ultraortodoxos pasea por el centro del asentamiento al lado de un solado israelí.
Foto: Pelu Vidal
L. Pérez/Hebrón
Hebrón es una de las ciudades más importantes de Cisjordania. Tristemente conocida por sus episodios violentos, esta urbe situada al sur de los territorios palestinos constituye un claro ejemplo del dolor que conlleva la falta de entendimiento entre los pueblos. Es un contexto en el que resulta difícil imaginar la paz.

Punto de control de acceso al asentamiento israelí en Hebron.
Foto: Pelu Vidal

El corazón de Hebrón está tomado por el miedo. El asentamiento judío en el centro de la ciudad  (en la calle Shuhada) motiva la presencia de varios cientos de militares israelíes, que vigilan los accesos a la zona. Sin embargo, las armas no son sólo para los soldados: al mediodía un ciudadano judío ultraortodoxo cruza la calle con una escopeta al hombro. No hay humo, pero es como estar en un lugar que acaba de ser tomado por un ejército tras un conflicto armado.
Ashraf, cooperante de Asamblea de Cooperación por la Paz, acompaña al equipo de Agareso en su expedición por Hebrón. Ashraf es palestino, y nunca antes ha pisado este barrio, en el que los carteles rezan: “Los árabes nos robaron esta tierra”. Dos discursos opuestos. Ashraf explica que la cara de la calle no es la misma desde el cierre de los accesos: “Todo esto porque desemboca en un asentamiento de colonos judíos”, comenta. 
Una vista de la ciudad de Hebrón.
Foto: Pelu Vidal
Unos pasos después, las palestinas que cuelgan de las perchas indican la entrada de los periodistas en la zona árabe. Hay animación en las pequeñas callejuelas, souvenirs y pequeños bares. En algunos lugares del corazón de Hebrón es desagradable mirar al cielo: hay rejas que unen el balcón de una casa con la de enfrente, que alguien se preocupó de colocar para que los ciudadanos que se manifiestan en contra del asentamiento judío no sean golpeados por los objetos que les lanzan los colonos. El agua, en cambio, si se cuela entre los alambres. Y en medio de una protesta pacífica (en esta ocasión no hay jeeps, ni gas lacrimógeno ni humo), el equipo de Agareso encuentra a Amitai Sandy, un ciudadano israelí  que imagina la paz.
 

domingo, 24 de octubre de 2010

Amitai Sandy: "No todos los israelíes son malos"

M.Mato-L.Pérez/Hebron
En la protesta contra el asentamiento judío situado en el corazón de Hebrón nos encontramos con Amitai Sandy, un joven israelí que defiende la causa palestina. Responde a las preguntas de las periodistas de AGARESO en inglés. Consigue que su voz suene más fuerte que el “Free, free Palestine” que corean los manifestantes.


Amitai Sandy lamenta que los únicos israelíes que conocen los niños de Palestina son los soldados.
Foto: Pelu Vidal


Hace unos ocho años que acude a las manifestaciones. Lo tiene muy claro cuando se le preguntan sus razones: "No todos los israelíes son malos y los palestinos lo saben". La presencia de activistas como él en las protestas consigue bajar el potencial de respuesta del ejército israelí. Sus palabras se entremezclan con las de un francés que se ha hecho con el altavoz para explicar que “toda Francia está con la causa palestina”.


Manifestantes en Hebrón protestan contra los colonos judíos.
Foto: Pelu Vidal

La realidad no siempre fue la misma. “La gente mayor trabajaba en Israel, sabía hebreo y conocía a los israelíes. Pero los niños están creciendo en un contexto en el que los únicos israelíes que conocen son los soldados del ejército. Venimos aquí para enseñarles que hay buenos israelíes”.
Comprender o participar en las actividades a favor del pueblo palestino puede ser una importante fuente de problemas para los ciudadanos israelíes: “Soy afortunado porque tengo una familia que no es tan radical como yo, pero no se opone a mis acciones. Entienden que estoy haciendo algo positivo. Otras personas sí que tienen problemas con sus familias”.