Presentación

Las otras voces de Israel y Palestina Este blog nace de un proyecto entre y -dentro de Las otras voces de Israel y Palestina - con el fin de visibilizar el trabajo de organizaciones israelíes y palestinas para rematar el conflicto y conseguir igualdad de derechos. Explicar sólo estas iniciativas dejaría a alguien ajeno a la situación de Gaza y Cisjordania sin comprender el escenario. Por ello, esta bitácora incluye también historias personales de ambos lados con el fin de que el conocimiento entre todos mantenga fuerte el diálogo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La ONU repudia los ataques en Jerusalén Oriental y Gaza

Agareso


Foto: ONU
El Secretario General de la ONU condenó enérgicamente el ataque con bomba perpetrado el miércoles 23 de marzo de 2011 en una parada de autobús en Jerusalén Oriental, que causó la muerte de una mujer y dejó más de 30 civiles israelíes heridos, algunos de ellos de gravedad, así como el ataque de Israel en la Franja de Gaza producido el día anterior, en el que murieron tres niños palestinos y uno de sus familiares, además de dejar a trece civiles heridos.

Ban Ki-moon reiteró que este tipo de acciones son inaceptables y expresó profunda preocupación por la violencia contra la población civil en esa región del mundo. Además, urgió a un cese inmediato de los ataques y actos de terrorismo para evitar una mayor escalada de violencia y más muertes de civiles inocentes.

La explosión tuvo lugar a una hora pico en uno de los principales accesos a Jerusalén, por donde pasan diariamente miles de personas, y fue producido por un artefacto colocado junto a un autobús.


Escalada de violencia en la Franja

Ban Ki-moon. Foto: ONU
Ban dijo estar muy preocupado por la escalada de la violencia en la Franja de Gaza y el sur de Israel. Asimismo, reiteró su repudio al uso de misiles por parte de milicias palestinas en Gaza contra objetivos civiles en Israel.

El titular de la ONU pidió a todas las partes que respeten sus obligaciones bajo las leyes humanitarias internacionales y los derechos humanos.


sábado, 19 de febrero de 2011

La infancia en Palestina


A principios de mes, Save the Children dio a conocer un informe demoledor sobre la situación de los niños que viven en los territorios ocupados de Palestina. La historia de Mohammad -protagonista del pequeño vídeo de Save the Children- es la historia de miles de niños, las víctimas más crueles del conflicto.




 

Save The Children
04/02/2011. Miles de niños y niñas palestinos de la Franja de Gaza y Cisjordania se ven forzados a vivir sin un acceso adecuado a servicios básicos como la atención sanitaria, la educación y el agua. 

Pero no es sólo esto lo que hace tan difícil la situación de la infancia en este lugar: un estudio que realizábamos el año pasado mostraba que entre octubre de 2000 y abril de 2009 más de 6.700 niños fueron detenidos a manos de las fuerzas israelíes. El estudio demostraba además que Israel rutinariamente procesa a los niños palestinos, muchas veces con tan solo 12 años, describiendo los malos tratos y la tortura a los niños palestinos como "generalizada, sistemática e institucionalizada".

Para tratar de ayudar a estos jóvenes a superar el trauma ocasionado por la detención, desde hace un tiempo llevamos a cabo un programa en la zona de Cisjordania por el que, entre otras cosas, los participantes expresan sus sentimientos a través del dibujo y la creación. En el video, Mohammad nos habla de sus experiencia.




Durante el año pasado, 26 niños palestinos murieron "trabajanado" en las cercanía de la frontera con Israel


En los territorios ocupados, sobran los aspectos de la realidad de la infancia en los que podemos centrarnos para describir la difícil situación por la que pasan día a día.

La realidad hace que algunos de los niños de la Franja de Gaza se enfrenten a diario a los disparos de los soldados israelíes mientras se acercan a la frontera para buscar materiales de construcción que aprovechan de las ruinas que dejaron los derribos de casas y barrios enteros resultado de la última gran ofensiva de Israel en enero del 2009.

Según un estudio del grupo de trabajo sobre Menores Afectados por Conflictos Armados, durante el pasado año 26 niños resultaron muertos como consecuencia de los disparos de las tropas israelíes en las inmediaciones de la frontera con Israel.

El pasado mes de septiembre, un niño de 16 años y su abuelo de 91 moría por el ataque de un tanque israelí a 700 metros de la frontera, resaltando la fuerza mortal empleada frente a los niños y niñas que trabajan fuera de la denominada "zona tampón". Esta zona, impuesta por Israel se extiende, en la práctica, en más de un kilómetro tierra adentro en la franja de Gaza y cubre una superficie total de 50 km2 aproximadamente, donde se encuentra casi un tercio de la tierra agrícola de Gaza, así como tierras para buena parte de su ganado.




El impacto real de la demolición de las casas


En los territorios ocupados, cada día se derriba una media de tres casas y, en algunos casos, las autoridades israelíes han dado órdenes de demolición que han derrumbado pueblos enteros. Estas demoliciones dejan a más de 300.000 palestinos bajo la amenaza constante de perder sus hogares. 

La tasa de demoliciones ha aumentado significativamente desde la Segunda Intifada, que daba comienzo en el año 2000 y, según muestra el estudio, estas demoliciones han pasado a convertirse en la causa principal de desplazamiento forzado en el Territorio Ocupado. 

Cuando se destruye una casa, la familia pierde su hogar y todo el apoyo financiero que supone lo poco o mucho que le pertenece. Pero el impacto real va mucho más allá de la propiedad física y económica. En el informe "Hogares Rotos", elaborado por Save the Children junto con distintas asociaciones palestinas, se señala que las familias cuyas casas son derribadas son advertidas con muy poco tiempo y, a menudo, no pueden recoger ninguna de sus pertenencias. Desde que comenzaran las demoliciones de casas en 1967, se estima que los civiles y las autoridades militares israelíes han destruido cerca de 24.000 casas. Sin embargo, desde el año 2000 el número de casas que están siendo derribadas ha aumentado con una media de más de 1.000 hogares destruidos al año.

Este año ha visto un incremento masivo, con más casas que están siendo destruidas que en ninguna otra ocasión desde que comenzara la ocupación israelí hace 40 años, según este informe. Al menos 4.000 casas se han destruido como resultado de la ofensiva militar en Gaza, a principios de este año. 

"Las demoliciones en los territorios palestinos han aumentado, y miles de familias y, en algunos casos, aldeas enteras, permanecen bajo la amenaza de los bulldozer que llegan para destruir sus casas, por lo que hay desplazados cada día", señaló el director para los territorios palestinos de Save the Children, Salam Kanaan.

"La mayoría de derribos se realizan por las denominadas razones denominadas "administrativas" o como resultado de operaciones militares", indicó. "Las familias lo pierden todo cuando sus casas son derribadas", aseguró. "La ropa, los alimentos y los muebles son enterrados entre los escombros, y hay poca ayuda para estas familias que se marchan sin nada, sin apoyo, sin protección", lamentó Kanaan.

El impacto de perder su casa también tiene consecuencias a largo plazo para la salud física y mental. Los investigadores entrevistaron a las familias cuyas casas fueron demolidas y encontraron que el 97% de los padres están en riesgo de colapso mental o psicológico como resultado de la destrucción de sus hogares, que apenas el 13% de las familias tienen oportunidad de recoger sus pertenencias antes de que comience la destrucción y que los niños cuyas casas han sido derribadas muestran un declive en su salud mental, sufriendo los síntomas clásicos de trauma, depresión y ansiedad.

Además, la mayoría de familias que se quedaron sin casa se convirtieron en desplazados y a más de la mitad de ellas, un 61%, les llevó al menos dos años encontrar un lugar permanente para vivir.

El informe también apunta que los que más riesgo corren de sufrir desplazamientos por la creación de asentamientos o por la demolición de hogares serían los habitantes de Jerusalén Este, las comunidades rurales de Cisjordania, los beduinos y los refugiados que viven en campamentos, además de los residentes que viven cerca de las fronteras de Gaza.

jueves, 20 de enero de 2011

La bandera palestina en Washington

Reproducimos una noticia de interés para los seguidores de este blog. La información es de El País y se refiere a la instalación de una bandera en la sede de la OLP (Organización para la Liberación Palestina). Puede parecer un paso pequeño, pero poco a poco se hace el camino.

La bandera palestina ondea por primera vez en Estados Unidos

El País

Ha sido izada en la sede de la OLP de Washington
El Departamento de Estado especifica que el acto no supone un cambio de rumbo en su estrategia para Oriente Próximo

La bandera, instalada en la sede de la OLP. France press.

La bandera palestina ha sido izada este martes por primera vez en el exterior de la delegación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington, como símbolo de la lucha de los palestinos por crear un Estado independiente. Maen Rashid Areikat, el enviado de la OLP para EEUU, izó la bandera de tres bandas horizontales de color negro, blanco y verde y un triángulo rojo desde un balcón de la delegación. Ondea así encima de la entrada principal del edificio de la misión.

El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, ha querido dejar claro que esto no significa un cambio de rumbo en la política estadounidense. Así, ha explicado que el Gobierno accedió "hace meses" a que la OLP izara la bandera palestina y ha puntualizado que eso no implica que haya cambiado el estatus de la misión en EEUU. "El dar permiso para izar la bandera no cambia su estatus básico", ha indicado.

En la ceremonia, Areikat ha calificado el momento de "histórico". "Es hora de que esta bandera, que simboliza la lucha de los palestinos por la autodeterminación y la creación de un estado, sea izada en EEUU", ha afirmado. Para Areikat, el gesto de EEUU "indica la voluntad" de la Administración del presidente Barack Obama de afrontar "las realidades". "Les interesa a la comunidad internacional, a EEUU y a todo Oriente Medio el que se crea un Estado palestino", ha agregado.

Areikat argumentó ante el Departamento de Estado que no tenía ningún sentido que se izara la bandera palestina en la base aérea estadounidense de Andrews cada vez que llegaba el presidente palestino, Mahmud Abás, y que se le reciba con la guardia de honor y no lucirla en el exterior del edificio de la delegación de la OLP.

A juicio de Areikat, el permiso de Washington también demuestra que el Gobierno de Obama se toma en serio su afirmación de que "quiere ver que la lucha de los palestinos acabe en la creación de un Estado palestino". "Lo que les urgimos ahora (al Gobierno de EEUU) es que traduzcan este apoyo al Estado palestino a la acción concreta", ha apuntado.

Los representantes palestinos trabajan para que los miembros de la ONU reconozcan la existencia de un Estado palestino y negocia con miembros del Consejo de Seguridad un proyecto de resolución que condene los asentamentos judíos en territorio palestino.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Una mujer que mueve el mundo con sus manos

L. Pérez

Jean E. Calder, (Dr. Jean para la mayoría), camina despacio por las calles de Kan Younis. Tiene que guiar a Dalal y a Badr por las aceras si las hay, sortear obstáculos y cruzar una carretera en pésimo estado en la que los coches circulan a velocidades temerarias, todo ello sin luz. Eso no son problemas para ella, ni siquiera llegan al rango de dificultad. Ninguna vida parece completa al lado de la de esta mujer australiana, impulsora del Centro de Habilidades de Desarrollo de la Media Luna Roja en Gaza, unas instalaciones de referencia que tuvieron su origen en un garaje. De ellas se benefician, diariamente, unos 500 niños discapacitados.

Dalal (izquierda) y Doctor Jean en una cafetería.

Doctor Jean nació en Queensland hace 74 años. En 1980 cambió radicalmente su forma de vida: se trasladó a Líbano con el objetivo de trabajar con exiliados palestinos, un pueblo que siempre había sentido cercano. En el libro autobiográfico “Where the road leads” (Donde conduce el camino), recoge un encuentro que cambió su vida. Antes de viajar a Beirut vio por el televisor a un pequeño con parálisis cerebral que se encontraba en un hospital de la Media Luna Roja. Casualmente, llegó a conocer a aquel niño que la había convencido “para elegir el camino que me llevaría a Medio Oriente”. Era Hamoudi. “Él y otros dos chavales discapacitados se convertirían pronto en el centro de mi vida”, relata Dr. Jean.
La mujer a la que el fundador de la Media Luna Roja Palestina, Fathi Arafat (hermano de Yasser Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina) encargó impulsar el centro Al Amal explica que en su mente ya no hay espacio para recordar el dolor que causan las guerras y los conflictos armados: “Simplemente no lo entiendo”, cuenta desde la experiencia. Antes de llegar a la Franja de Gaza ya había sido deportada, rescatada por las fuerzas internacionales y se había hecho cargo de esos tres niños: Hamoudi, Dalal y Badr. De Hamoudi ya solo le quedan recuerdos, alguna fotografía y un cuadro familiar que preside el salón de su vivienda. Falleció hace alrededor de dos años.

J. Calder en las instalaciones del Centro de Rehabilitación.
Tiene tanto que contar que podría escribir tres tomos de “Where the road leads”. El dolor padecido hiela la sangre a quien la escucha; la ilusión que conserva por ayudar al pueblo palestino y el sueño de un estado independiente son un ejemplo de coraje y tenacidad. La cadencia de su voz parece restar importancia a acontecimientos que destrozarían los nervios a cualquier ser humano. Dr. Jean recuerda un episodio que deja claro el sufrimiento de Dalal (su hija ciega) y Hamoudi (su hijo mayor, con parálisis cerebral): “Cayó una bomba en el hospital. Dalah y otros niños estaban en el balcón. Hamoudi fue gravemente herido. Ya era discapacitado, pero tuvimos prácticamente que extirparle la nariz y le quitamos su ojo. Otra gente se murió en ese ataque. Dalal estaba allí, y quedó enterrada. De hecho no pudo andar durante una semana”.
Dr. Jean (Finalista del Premio australiano del año 2011 en la categoría senior) está acostumbrada a que halaguen su trabajo, aunque a Israel  no le guste. No puede abandonar la Franja de Gaza. Lo suyo es la ilusión; así remata su libro: “Mientras estoy con el pueblo palestino, tengo capacidad de recuperación y esperanza; ruego y espero para que surja la cultura de la paz en lugar de la actual cultura de la guerra”.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Árabes e israelíes que sueñan con la paz (I)

L. Pérez-Pontevedra
Reportaje publicado el domingo, 28 de noviembre, en Diario de Pontevedra
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU acordó dividir Palestina en dos estados. Equivocada para muchos y adecuada para otros, la decisión provocó un conflicto que demasiado a menudo estalla y salta a las portadas de los periódicos y a los telediarios. Mañana se celebra el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Importantes mandatarios del mundo trabajan en busca de salidas al enfrentamiento; aunque apenas se cuenten sus historias, muchos ciudadanos israelíes y árabes también luchan por la paz.


Hashem Yamani sentado en su sofá, delante de su sexta casa. Las anteriores fueron derruidas por Israel.
Foto: Pelu Vidal

El sofá de Hashem Yamani no está en su casa. Un velo de provisionalidad cubre su actual y sexta vivienda, que sustituyó a la quinta, que había reemplazado a la cuarta, que había hecho lo mismo con la tercera…  Es una de las miles de víctimas de la política de demoliciones que practica el Gobierno de Israel. Sentado en su sofá, al aire libre, encomienda su suerte a un olivo plantado al lado de una piedra en la que alguien talló versos del Corán. Confía poco en el futuro y tiene en la mente bulldozers que destrozan fachadas. Hay muchos casos como el suyo, injusticias por las que mañana, al igual que cada 29 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino. Pero, ¿quién defiende a Hashem Yamani sobre el terreno?
Somos cuatro los periodistas de Agareso (Asociación Galega de Reporteros Solidarios) que nos movemos por los Territorios Palestinos. En ocasiones, el equipo se divide en parejas. Todo cambia en Nabi Saleh, un pueblo que cada viernes se llena de humo, de coches de bomberos y de ambulancias. Nos vemos obligados a dividirnos, a correr por separado, a escondernos. Hay que escapar de las bombas de gas lacrimógeno que los soldados israelíes emplean para disuadir una manifestación contra una colonia judía. La población protesta contra el muro de la vergüenza y la “asfixia” a la que se ve sometida. El ejército responde con contundencia: toma algunas casas, provoca pequeños incendios en otras, amenaza al fotógrafo de Agareso y consigue que algunos lloremos por los gases lacrimógenos. Acusamos también la tristeza que provoca la incomprensión entre los pueblos. ¿A alguien le importa Nabi Saleh?
Ramallah, Jerusalén, Hebrón, Gaza… Los Territorios Palestinos esperan; en algunos  lugares, el peso del pasado tensa la calma. Sucede en Jenín, símbolo de la Intifada. En una esquina hay una furgoneta quemada. Mohammad Nasser Alaeay la conducía en 2002, cuando fue objeto de un ataque del ejército israelí. En su interior no había armas… Era más que una furgoneta: se trataba de una ambulancia de la Media Luna Roja. El conductor relata lo ocurrido. Al principio de nuestra conversación está ubicado debajo de la fotografía de un hombre de mediana edad. Era el médico que viajaba en la ambulancia, que nunca llegó a su destino porque se cruzó con un tanque. Los militares obviaron la legislación internacional. Dispararon y mataron a cuatro personas: el doctor y otros tres miembros de la Media Luna. En la mano de Mohammad, dos dedos menos; en la piel, quemaduras graves; en la mente, el horror de la Intifada de Al Aqsa vivida en primera persona. “Sabían que era ayuda humanitaria. Lo sabían”, manifiesta. ¿Quién se acuerda de la Convención de Ginebra?
Una mujer cruza un punto de control de Israel.
Foto: Pelu Vidal

Los Territorios Palestinos son una sucesión de puntos de control (checkpoints) de Israel. Fijos y móviles, impresionan a quien no está acostumbrado a vivir entre metralletas. Con el muro, conocido por buena parte de la comunidad internacional como “El muro de la vergüenza”, forman un tándem cuya presencia tensiona la musculatura. Los bloques de cemento, las alambradas de espino y las torretas de vigilancia se extienden durante cientos de kilómetros. ¿Hasta qué punto se conocen los checkpoints?
Alguien habla en una oficina del centro de Jerusalén mientras Hashem Yamani observa los escombros de sus antiguas viviendas desde su sofá. Es Jeff Halper, corresponsable del Comité Israelí Contra las Demoliciones de Casas, una organización que se opone pacíficamente a los derribos de viviendas palestinas. Halper (postulado para el Premio Nobel de la Paz en 2006) es tremendamente crítico con el Gobierno de Israel, con el gobierno de su propio país, que desde 1967 ha demolido unos 24.000 hogares. ¿Por qué sigue adelante? Porque cree en una solución de consenso. Y cada persona que sube al autobús del Comité Israelí Contra las Demoliciones de Casas  que circula por Jerusalén y que no tiene nada de turístico, aprende algo que no sabía sobre condiciones de vida de los árabes en Jerusalén. Y esa persona se convierte en un altavoz. Y así, de boca en boca, se prepara el terreno para la paz. Jeff Halper sí defiende a Hashem Yamani.  

Árabes e israelíes que sueñan con la paz (y II)


Un grupo de mujeres protesta ante los soldados en el pueblo de Nabi Saleh.
Foto: Pelu Vidal


Halper conoce a Rami Elhanan. Les une su nacionalidad israelí y la búsqueda de soluciones a un conflicto que dura ya demasiado tiempo. Elhanan apenas sabía nada del pueblo palestino hace 15 años. La muerte de su hija de 14 en un ataque suicida cambió sus planteamientos vitales. En The Parent’s Circle comparte sus miedos y recuerdos con árabes que han perdido a seres queridos en el conflicto palestino-israelí. A Rami Elhanan, por ejemplo, sí le importa lo que sucede cada viernes en Nabi Saleh.
Los reporteros de Agareso viajamos de la mano de Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) para dar a conocer el trabajo que esta ONG, en colaboración con otras organizaciones, realiza a favor del diálogo. A finales de octubre, José Ruibérriz estaba a punto de dejar atrás su etapa como jefe de misión en Oriente Medio de ACPP para hacerse cargo de un puesto en otra zona del mundo. A José sí le importan la Convención de Ginebra, los checkpoints, el muro construido por Israel y muchas otras realidades del lugar.
Un niño ante el "muro de la vergüenza".
Foto: Pelu Vidal
“Me voy y pienso que esta vez sí, que se va a encontrar una fórmula… Pero también me doy cuenta de que soy un optimista patológico. Si no se llega a un acuerdo en el marco de estas negociaciones volveremos a la violencia”. Fue la implicación la que llevó a José Ruibérriz a trabajar por la paz, y fue la necesidad de paz la que le condujo a tratar con israelíes y palestinos cada día. “Dejé atrás muchas de las ideas con las que vine. Creo que la mayoría de los israelíes desean una solución pacífica. También abandoné esa idealización de la Intifada que hay en España y en Europa. La Intifada ha traído muchísimo sufrimiento a los palestinos, más del que pueden tolerar. Me cuesta muchísimo gritar Intifada, porque sé lo que representa para mis amigos, para la familia de mis amigos y los hijos de mis amigos”.
Como José Ruibérriz, Ashraf Khader sabe lo que los levantamientos populares conllevan para su pueblo. Toda su familia es refugiada. “Lo más duro es la situación en la que viven las pesonas”, manifiesta este palestino. “Resulta muy difícil tener trabajo y mantener a tus seres queridos. Y, además, sientes que has perdido la tierra”. En su momento, todos esos pensamientos llevaron a Ashraf Khader a la primera línea de combate de la Intifada; intentó calmar su rabia a base de pedradas dirigidas contra los soldados israelíes. Perdió a un amigo en el camino y se dio cuenta de que las piedras no conducen a la paz.
Este cooperante, de 33 años, forma parte de Combatants for peace, una organización que integran palestinos e israelíes que en su día participaron activamente en la lucha entre ambos pueblos. Ashraf Khader trabaja codo a codo con quienes en su día fueron sus enemigos para alcanzar la paz. Durante un paseo cercano al punto de control de Qalandia, Ashraf Khader explica lo doloroso que es para los palestinos tener que convivir con un muro de ocho metros de alto. Para romper con el monótono cemento y dejar claros sus sentimientos, un artista dibujó a Yasser Arafat, icono del pueblo. La actividad a favor del diálogo llevó en su momento a este palestino a dar un ciclo de conferencias en España. “Lo más extraordinario es la libertad, sin puntos de control ni muros. También es extraordinaria la tristeza que sientes al volver”.